Oración de Intercesión a Nuestra Señora del Carmen
Oh Virgen del Carmen María Santísima, que disteis en el Santo Escapulario, a los que devotamente le visten, un firmísimo escudo para defenderse de todos los peligros de este mundo, y de las asechanzas del demonio, acreditando esta verdad con repetidos milagros: Ruego oh, Señora, me sea a mí, defensa poderosa de esta vida, hallando seguridad en los riesgos y peligros y victoria en las tentaciones, consiguiendo este favor con vuestra maternal y poderosa asistencia; y al presente consiga de Jesús lo que en esta visita por vuestra intercesión pido; que yo Señor, os lo suplico humildemente, diciendo:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Te comento en qué consiste la devoción:
La advocación de Nuestra Señora del Carmen nació entre los ermitaños del monte Carmelo (s. XII) y se consolidó cuando, según la tradición, la Virgen se apareció a san Simón Stock el 16 de julio de 1251 y le entregó el escapulario marrón como “signo de alianza” entre Ella y quienes lo vistan. El escapulario es, por tanto, un sacramental: un signo “externo de filiación con María” que invita a vivir su espiritualidad y a imitar sus virtudes.
Existen dos promesas principales relacionadas con esta devoción:
“Quien muera revestido del escapulario no padecerá el fuego eterno”. Esto implica:
- Recibir la imposición
- Llevarlo con fe
- Vivir en gracia y practicar la devoción mariana
- Vida casta según el propio estado
- Alguna práctica mariana diaria (p. ej., Rosario o Pequeño Oficio)
- Ayuno o abstinencia (tradicionalmente los sábados)
Una mirada a lo que enseña el Magisterio:
Los últimos pontífices han confirmado el valor del escapulario subrayando tres ideas: protección materna, llamada a la santidad y compromiso eclesial.
- Pío XII (Carta Neminem profecto latet, 1950): coloca la devoción “en primera fila” de las practicadas por el pueblo y la define como “signo y prenda de la protección de la Madre de Dios”, insistiendo en que no dispensa de “trabajar la salvación con temor y temblor” (Flp 2,12).
- Juan Pablo II (Mensaje a la Familia Carmelita, 2001): habla del escapulario como “síntesis eficaz de la espiritualidad mariana” y recuerda que quien lo viste “se orienta a un comportamiento cristiano permanente, tejido de oración y obras de misericordia”
- Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, n.º 205‑206: lo describe como signo externo de filiación y de confianza y pide que la imposición se haga tras una adecuada catequesis.
- Bendición e Inscripción (Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Prot. 2243/96 L, 1996): contiene la fórmula oficial para la imposición y la Declaración doctrinal que resume la enseñanza actual: quien recibe el escapulario “quedará agregado, en diverso grado, a la Orden del Carmen” y se compromete a vivir su espiritualidad.
En síntesis: el Magisterio respalda la devoción, pero insiste en que el escapulario es un medio que exige fe, conversión y práctica de la vida cristiana, no un “amuleto” automático de salvación.
Ejemplos de cómo vivir la devoción hoy
Si es la primera vez que lo portas, pide a un sacerdote o diácono la imposición de tu escapulario.
Llevarlo con dignidad: mantener el escapulario (o sumedalla‑escarapela) continuamente, salvo causa justa.
Profundizar en la espiritualidad carmelitana: oración interior, escucha de la Palabra, servicio.
Compromisos mínimos recomendados:
- Participar con frecuencia en los sacramentos.
- Rezar diariamente el Rosario o al menos una oración mariana significativa.
- Practicar la caridad y la penitencia según el propio estado de vida.
- Renovar la “alianza” cada 16 de julio (fiesta de la Virgen del Carmen) o en retiros carmelitas.
Así, el escapulario se convierte en un recordatorio cotidiano de “ revístanse del Señor Jesucristo” (cf. Rm 13,14) a la sombra amorosa de la Virgen María.
Aclaración Fraterna y general:
Las oraciones incluidas en este sitio web, pertenecen a la devoción tradicional católica y en su mayoría, han sido publicadas anteriormente con aprobación eclesiástica a lo largo de los dos mil años de tradición. Seleccionadas preferentemente, de autores que fallecieron hace 80 años o más. Reiteramos que cada publicación es de carácter pastoral e informativo.
"Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por carta." 2 Tesalonicenses 2, 15
